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2023-Diócesis de Tumaco

Actualizado: 19 may 2025

En el mes de diciembre de 2023, los Laicos Misioneros Combonianos (LMC) llevaron a cabo una experiencia de misión en la zona rural de la diócesis de Tumaco, una región históricamente acompañada por la presencia de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús. Esta misión se desarrolló en comunidades mareñas, poblaciones ribereñas ubicadas en zonas de difícil acceso, marcadas por la pobreza estructural, la violencia y el abandono estatal, pero también por una inmensa riqueza cultural y humana.


Grupo misioneros, a punto de partir a las veredas.
Grupo misioneros, a punto de partir a las veredas.

Durante esta misión navideña, los LMC acompañaron a las comunidades en la vivencia de la Novena de Navidad, compartiendo momentos de oración, celebración, reflexión y formación. Fue una oportunidad privilegiada para anunciar la Buena Nueva de Jesús desde una experiencia de encuentro, servicio y comunión fraterna. En medio de condiciones adversas, los misioneros encontraron una respuesta generosa y cálida por parte de las comunidades, quienes abrieron sus corazones y hogares a la propuesta evangelizadora.

Uno de los momentos más impactantes para dos de nuestras misioneras fue descubrir que, en su lugar específico de envío, la mayoría de la población se había alejado de la fe católica. Esta situación era consecuencia directa de la falta de presencia pastoral y del limitado acompañamiento eclesial en la región, lo que permitió el crecimiento de iglesias evangélicas y otras expresiones religiosas. Sin embargo, lo que inicialmente se presentó como una dificultad se transformó en un signo de esperanza: en medio de esta realidad, una mujer, fortalecida por una experiencia de retiro espiritual, tomó la decisión de seguir caminando en la fe católica. Junto con su familia, ha asumido el compromiso de seguir formando pequeñas comunidades, animando a otros a reencontrarse con los sacramentos, a redescubrir el valor de la Eucaristía y a vivir una fe más profunda y encarnada en su realidad.

Esta experiencia nos recuerda que la misión no siempre ocurre en escenarios ideales, pero que es precisamente en las periferias geográficas y existenciales donde el Evangelio encuentra terreno fértil. La vida, el testimonio y la entrega de nuestros LMC siguen siendo signos visibles del amor de Cristo que se hace cercano, que acompaña, que escucha y que camina con el pueblo.



Esta misión en Tumaco nos ha dejado grandes aprendizajes, desafíos y, sobre todo, la certeza de que el Espíritu sigue actuando en cada rincón donde se anuncie con sencillez y autenticidad la Palabra de Dios.

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